Cómo comprimir imágenes sin perder calidad
Las fotos de un móvil actual suelen ocupar entre 3 y 10 MB cada una. En el móvil no importa, pero es demasiado para una web, un adjunto de correo o un formulario online. Las imágenes grandes hacen que las páginas carguen despacio, gastan espacio y datos, y pueden perjudicar el posicionamiento, porque la velocidad forma parte de cómo Google valora una página.
La buena noticia: la mayoría de imágenes se pueden reducir entre dos y cinco veces sin que nadie note la diferencia. Esta guía explica cómo funciona la compresión de imágenes, los mejores ajustes para cada formato y cómo hacerlo gratis con el compresor de imágenes.
Qué significa realmente “sin perder calidad”
Hay dos tipos de compresión:
- La compresión sin pérdida guarda exactamente los mismos píxeles en menos espacio. No cambia nada, pero el ahorro suele ser pequeño.
- La compresión con pérdida elimina detalles que el ojo apenas ve, como pequeñas variaciones de color. El ahorro es mucho mayor.
En la práctica, “sin perder calidad” significa sin pérdida visible: el archivo pierde algunos datos, pero la imagen se ve igual a tamaño normal. El truco es encontrar el ajuste con el que el archivo es lo más pequeño posible antes de que se note la diferencia. Para eso sirve el deslizador de antes y después del compresor.
Cómo comprimir imágenes, paso a paso
- Abre el compresor de imágenes. Funciona en cualquier navegador actual, en el ordenador o en el móvil.
- Añade tus imágenes. Haz clic en Seleccionar imágenes o suelta los archivos en el recuadro. Puedes mezclar JPEG, PNG, WebP, GIF, SVG y HEIC, hasta 50 a la vez. El formato de cada archivo se reconoce solo.
- Haz clic en Comprimir. Cada imagen se comprime con los ajustes adecuados para su formato, y su tarjeta muestra cuánto se redujo.
- Revisa y ajusta. Haz clic en una imagen para comparar antes y después con el deslizador. Cambia la Calidad, los Colores o los Decimales (y el Tamaño máximo en las fotos) y haz clic en Aplicar. Ajustar una imagen ya comprimida es gratis.
- Guarda. Usa Guardar en una imagen o Guardar todo para descargarlo todo en un ZIP.
Los mejores ajustes para cada formato
JPEG y WebP: calidad
En las fotos, lo que cuenta es la calidad. El compresor empieza en 75, un buen equilibrio para la mayoría de fotos. Entre 60 y 80 las fotos suelen verse igual que el original; por debajo de 50 empiezan a verse bloques en cielos y degradados suaves. Para imágenes en las que cuenta cada detalle, como fotos de producto, quédate en torno a 80.
PNG: número de colores
Las imágenes PNG se reducen limitando su paleta de colores, la misma técnica que usan los optimizadores de PNG más conocidos. El compresor empieza en 256 colores, algo que no suele notarse en capturas e ilustraciones. Los logotipos, iconos y gráficos sencillos suelen verse perfectos con 32 a 64 colores, y los archivos quedan mucho más pequeños. Las fotos guardadas en PNG necesitan más colores; para ellas suele ser mejor convertirlas a JPG (ver más abajo).
GIF: número de colores
Un GIF tiene como máximo 256 colores. El compresor empieza en 128 y mantiene las animaciones. Menos colores dan archivos más pequeños, pero vigila las bandas en los degradados suaves.
SVG: decimales
Los SVG son código. El compresor elimina los datos del editor y los comentarios y redondea los números a 3 decimales. Bajar a 2 no suele notarse; con 0 o 1 las curvas pueden verse algo distintas.
Redimensionar: el mayor ahorro de todos
Una foto de 4000 píxeles de ancho tiene cuatro veces más píxeles que una de 2000, y el archivo es más o menos cuatro veces mayor. Pero muy pocos sitios muestran una foto tan grande: la mayoría de webs, correos y redes sociales muestran las imágenes a menos de 2000 píxeles de ancho.
Para fotos JPEG, WebP y HEIC, el compresor tiene la opción Tamaño máximo, que limita el lado mayor a 3840, 2560, 2048, 1600, 1280 o 1024 píxeles. Para una web o un correo, 2048 o 1600 es más que suficiente, y a menudo ahorra más que la calidad. Deja el Tamaño original para las fotos que vayas a imprimir.
Elige primero el formato adecuado
- Fotos: JPEG o WebP. Una foto guardada en PNG puede ocupar cinco veces más de lo necesario; convierte PNG a JPG primero y después comprímela.
- Webs: WebP suele ocupar entre un 25 y un 35 % menos que JPEG con la misma calidad, y lo admiten todos los navegadores actuales. Convierte JPG a WebP para tu propia web.
- Logotipos, iconos y capturas: PNG, o SVG para logotipos e iconos si lo tienes.
- Fotos del iPhone (HEIC): el compresor las guarda en JPG para que se abran en cualquier sitio. Más sobre esto en cómo convertir HEIC a JPG.
¿Es privado?
Sí. Las imágenes se comprimen dentro de tu navegador y nunca se suben. Además, los JPEG, WebP y PNG comprimidos ya no contienen datos ocultos de la foto, como el modelo de cámara, la fecha o la ubicación GPS, lo que los hace más ligeros y más seguros para compartir.
Preguntas frecuentes
¿Comprimir hará que mis imágenes se vean peor?
No con ajustes razonables. Los valores iniciales están pensados para que la diferencia apenas se note, y puedes comparar antes y después en cada imagen. Si ves diferencia, sube la calidad o el número de colores y haz clic en Aplicar.
¿Por qué una de mis imágenes no se ha reducido?
Algunas imágenes ya están bien comprimidas. Si comprimir no reduce un archivo, el compresor mantiene el original y lo marca como Ya optimizada, así nunca obtienes un archivo más grande.
¿Puedo comprimir muchas imágenes a la vez?
Sí. Añade hasta 50 imágenes, incluso de formatos distintos, comprímelas de una vez y descárgalas juntas en un archivo ZIP.
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